Torturas y vejaciones en los colegios mayores de Madrid.

5 Sep

La vetusta y casposa Madrid.
El Madrid profundo…

LA AUTÉNTICA KALE BORROCA PIJA MADRILEÑA

En la prensa ha aparecido el brutal caso del Colegio Mayor Ximénez de Cisneros de la Fundación Universidad Complutense de MADRID.

En este blog hay los detalles de un caso escalofriante y que corrobora que el Colegio Ximenez de Cisneros tenía una estructura marcial y franquista. Incluso, sometido al fascismo de colegiales veteranos
Entre otras aberraciones se puede leer.

...infartos mortales ante la presión de tener que saltar desde el tercero con una cuerda en los cojones
…los colegiales más veteranos disponían de una habitación doble para ellos solos, con lo que el colegio dejaba de ofertar ciertas plazas con el fin de satisfacer sus privilegios
…tenían por costumbre entrar en algunas habitaciones escogidas muchas veces al azar para coser a hostias a sus moradores
… Estábamos autorizados a cerrar el armario con llave, a pesar de lo cual eran frecuentes los hurtos de todo aquello dejado sobre las estanterías y la mesa.  Más tarde nos enteramos de que al menos uno de los responsables era un querido compañero de colegio, precisamente uno de los más fanfarrones, uno de aquellos a los que venían a recogerle en BMW y que con su estancia en el colegio parecía buscar su billete de ida al señorío más rancio, ese por el que suspiran muchos aficionados del Madrid que aplauden las chulerías de Mou, las horteradas de Ronaldo y las salvajadas de Pepe.  Uno de esos
…Al principio del curso se nos entregaba el nombre de dos chicas, cada una residente en uno de los colegios femeninos de la calle, y debíamos buscarlas para recitarles una poesía de amor, entregarles una rosa y pedirles un tanga.
...Juegos de bebercio.  Se enorgullecían de no obligar a nadie a fumar pero nos obligaban a beber con ellos sin parar.  Pacharán de trago, asco.  Una tarde volvía de clase cuando me hicieron beber un cartón de vino entero a través de un embudo, a lo American Pie pero sin tías buenas.

IMAGEN QUE APARECE EN GOOGLE SOBRE EL COLEGIO.

Relato de otro torturado:

Mi estancia como residente en el Colegio Mayor Ximénez de Cisneros, de la Fundación de la Universidad Complutense, fue muy extraña. El primer día que llegué en septiembre de 2007 todo parecía que iba a ser una etapa bucólica. El silencio se adueñaba de los pasillos del edificio, las habitaciones estaban impecables y las puertas tenían llave para disponer de una privacidad que nunca existió.

Nunca existió porque ese primer día, tras ver marcharse a mis padres y quedarme solo por primera vez en mi vida, bajé a cenar. Lo primero que nos dijeron los veteranos a los novatos fue que las puertas de nuestras habitaciones debían estar sin cerrar con llave, para que cualquier compañero pudiese entrar a fomentar el buen ambiente. Permanecí incrédulo cuando me comunicaron esa primera norma, a la vez que exigían llevar zapatos en los almuerzos y cenas si queríamos entrar en el comedor.

Durante las dos primeras semanas comenzó el cuento de nunca acabar. Parecía la «mili». En otros colegios, las novatadas solamente duran un mes. En este del Cisneros, no. Fue durante todo mi primer curso. Duchas de agua fría; puñetazos en las costillas antes de eventos del colegio; obligaciones a ciertos alumnos a que tomasen vasos de vinagre y tostadas con un amargo café molido por encima; vuelcos de colchones a las 4 o 5 de la madrugada mientras dormíamos; actos de presentación en los que teníamos que gritar nuestros datos de procedencia, y cantos de villancicos en Navidad hasta altas horas de la noche acompañados de pacharán…

LOS PIJOS SON MUY DIVERTIDOS CON SUS TORTURAS

Todas esas cosas fueron las más graves que viví en el colegio. A otros compañeros que debutaban en el primer equipo de rugby les hacían revolcarse por el barro y, posteriormente, rapaban su cabeza al cero, incluyendo las cejas en algunos casos. Como siempre, todo iba acompañado de alcohol y puñetazos en las costillas. Era el denominado «bautizo».
Vómitos, sangre y orina

Además, cuando un alumno pasaba muchas horas fuera del colegio, a menudo se encontraba con trampas de agua en la entrada a su habitación para que cuando entrase le cayera encima.

Cuando finalizaban las fiestas del colegio u otros actos en los que se consumía mucho alcohol, era frecuente encontrar vómitos, sangre o charcos de orina por los pasillos. Pues bien, los novatos tenían que limpiar esas suciedades para ocultar lo que había pasado.

El director del colegio mayor Ximénez de Cisneros, que era también catedrático de la Universidad Complutense, se refugiaba en su casa e ignoraba cualquiera de estas injusticias porque, desde el primer día, los veteranos le contaban una serie de cosas que definían como «tradiciones del colegio» que por su historia se practicaban año tras año.

ESOS VIOLENTOS DE LOS COLEGIOS MAYORES DE MADRID SON LOS QUE SE AFILIAN AL PP, CON LA BANDERA ESPAÑOLA DEL AGUILUCHO, SON LOS QUE CANTAN EL CARA EL SOL, SON LOS QUE LLEGAN A SER POLÍTICOS Y DECIDEN…

Y ALGUNOS DECIDEN EL FUTURO DE CATALUNYA…

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