El catalán Jordi Galí, asesor de la reserva Federal estadounidense, refuta las mentiras del estado español sobre la Catalunya independiente.

29 Oct

Jordi Galí es un eminencia mundial como investigador de la nueva síntesis keynesiana. Obtuvo su doctorado en la Universidad de Massachussets y ha trabajado como docente en las universidades de Columbia, Nueva York y Barcelona.

Además, es asesor del Banco Central Europeo y de la Reserva Federal estadounidense.

Un fabuloso artículo que abre nuevas posibilidades a la independencia de Catalunya:

Una de las principales incertidumbres relativas a la eventual creación de un Estado catalán es el encaje de este con Europa. Muchos catalanes se preguntan si este nuevo escenario sería compatible con seguir disfrutando de las ventajas económicas asociadas a nuestra pertenencia a la Unión Europea (UE) y a la zona euro.

Aunque, por definición, la capacidad soberana de un Estado abre la puerta a muchas alternativas, en el caso de Catalunya parece existir un amplio consenso social y político sobre la deseabilidad de continuar en la UE y de mantener el euro como moneda. ¿Cuáles son las opciones de una Catalunya independiente para alcanzar dichos objetivos? En mi opinión, la respuesta a esta cuestión difícilmente puede desvincularse del escenario en que se produzca el eventual proceso de constitución del Estado propio. A grandes rasgos podríamos distinguir entre dos escenarios posibles: cooperación y confrontación.

En un escenario de cooperación, el Estado español aceptaría un resultado favorable a la independencia de una eventual consulta al pueblo catalán, iniciándose un proceso de colaboración entre los dos Gobiernos para gestionar un “divorcio amistoso.” Este es precisamente el marco previsto en el acuerdo entre los Gobiernos de Escocia y el Reino Unido por el que ambas partes se comprometen a “trabajar constructivamente de acuerdo con el resultado -del referéndum-, sea cuál sea este, para preservar los intereses del pueblo escocés y del resto del Reino Unido”. En un escenario de esta naturaleza, la admisión automática o no de Catalunya en la UE (y, de resultas, en la zona euro) sería una cuestión formal sin más interés que el propiamente simbólico.

En el peor de los casos, dicha admisión se produciría después de un proceso de negociación que, dadas las circunstancias extraordinarias mencionadas más arriba, debería poder ser simplificado y rápido. Lo único realmente importante sería garantizar, durante el periodo transitorio, la continuidad de derechos y obligaciones que rigen las relaciones económicas entre Catalunya y el resto de la UE, y, de forma especial, los relativos a la libre circulación de mercancías, personas y capitales. Esta “extensión” del régimen actual también debería incluir, de forma natural, los aspectos monetarios. Así pues, a pesar de que durante este periodo Catalunya no sería formalmente parte de la zona euro, el euro continuaría siendo la moneda oficial y las entidades financieras catalanas deberían poder acceder, como en la actualidad, a los mecanismos de financiación del eurosistema y al mecanismo de pagos europeo. A finales del periodo transitorio, y en el momento de la integración formal, el banco central del nuevo Estado asumiría sus funciones como banco central nacional dentro del eurosistema.

Desde un punto de vista práctico, la única diferencia que este escenario supondría respecto al de admisión automática sería que Catalunya no estaría representada formalmente en las instituciones y órganos de gobierno de la UE (incluido el Consejo de Gobierno del BCE) durante el periodo transitorio hasta la admisión definitiva. Dado el gran número de países miembros de la UE y la consiguiente irrelevancia efectiva de cada uno de ellos en las decisiones colectivas, nadie puede afirmar sin sonrojarse que tal ausencia supondría un perjuicio significativo para la economía catalana.

Aun sin entrar en la UE, Catalunya podría tener el euro como moneda oficial.

Por otra parte, un eventual escenario de confrontación vendría definido por el rechazo por parte del Estado español a reconocer el nuevo Estado y, por consiguiente, el bloqueo indefinido de su admisión en la UE (que requiere la unanimidad de los Estados miembros). Pero en la medida en que se preservaran los tres pilares mencionados más arriba (libre circulación de mercancías, trabajadores y capitales), dicho escenario no debería acarrear consecuencias adversas para la economía catalana. En contraste con la opinión generalizada, estos derechos no están restringidos a la UE y hay diferentes formas de articularlos (el caso de Suiza es, quizá, el más paradigmático en este sentido). Además, la UE sería la primera interesada en preservar la reciprocidad en estos derechos, dada la importancia cuantitativa y cualitativa del mercado catalán y la presencia de un gran número de empresas europeas con base en Catalunya (sin olvidar la contribución neta de esta a las arcas comunitarias).

En el ámbito monetario, la no admisión en la UE implicaría también que Catalunya no sería un Estado miembro de la zona euro. Pero Catalunya podría mantener el euro como moneda oficial, si así lo deseara. Un “acuerdo monetario” con la UE como el que rige en algunos países no comunitarios que utilizan el euro podría bendecir dicho uso y facilitar la continuidad en las relaciones monetarias y financieras.
En el peor de los casos, las entidades financieras con sede en Catalunya podrían acceder a la liquidez del BCE a través de filiales o sucursales establecidas en la zona euro,
como lo hacen regularmente numerosos bancos no comunitarios de acuerdo con lo establecido en la normativa relevante del BCE (la llamada “Documentación General”).

¿Cuál de los escenarios analizados es más deseable para todas las partes implicadas? En un escenario de cooperación, donde ninguna parte tiene como objetivo deliberado el perjuicio de la otra, la posibilidad de un divorcio amistoso con costes mínimos para todas las partes no debería ser una quimera. Más allá de las formalidades jurídicas, nada debería poder impedir la continuidad plena, por lo menos de facto, del marco de relaciones económicas y financieras actuales, y de los derechos y obligaciones que le están asociados. Por otra parte, resulta difícil imaginar una actitud intransigente por parte del Estado español ante el fait accompli de una Catalunya independiente, ya que ello tendría importantes costes económicos para España, y ninguna ventaja que no fuera la (posible) satisfacción de castigar a Catalunya y a sus ciudadanos por haber elegido un marco político distinto al actual. Entre otras cuestiones, cabe suponer que una actitud hostil cerraría la puerta a cualquier negociación de buena fe sobre el reparto de la deuda contraída por el Reino de España.

Dadas las más que probables consecuencias adversas para España de un escenario de confrontación una vez consumada la decisión del pueblo catalán de construir un Estado propio, la actual ofensiva intimidatoria del Gobierno español no parece gozar de mucha credibilidad, siendo su única explicación la voluntad de doblegar el deseo de la gran mayoría de los catalanes de poder decidir libremente su futuro.

ES UN PLACER LEER ESTOS ARTÍCULOS DE GENTE QUE, CON UN POCO DE SUERTE, CUANDO SEAMOS LIBRES, TRABAJARÁN PARA EL FUTURO PRÓSPERO DE CATALUNYA

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25 comentarios to “El catalán Jordi Galí, asesor de la reserva Federal estadounidense, refuta las mentiras del estado español sobre la Catalunya independiente.”

  1. Jordi Català noviembre 1, 2013 a 12:18 pm #

    Es extraordinario ver, como estos artículos de gente bien asesorada, la repercusión que tienen en la red.A día de hoy unas 600 personas han llegado a este post gracias a que se ha compartido por medio del facebook de spain crisis…

  2. xavier abril 27, 2015 a 7:55 am #

    Cambien el titular! : Es Jordi Galí Garreta, no Gadí.

  3. Josep abril 30, 2015 a 5:25 am #

    Gràcies per compartir

  4. Mª Jose Martinez mayo 15, 2015 a 11:02 am #

    Estem cansats de les mentides del Govern espanyol sobre Catalunya. Ja n’hi ha prou!!! Marxem d’una vegada i ADEU.

  5. ANTIHATER mayo 21, 2015 a 3:04 pm #

    VISCA CATALUNYA

  6. Anónimo junio 3, 2015 a 7:40 am #

    m´agrada!!!!!!!!!

    • xavi julio 30, 2015 a 5:59 am #

      merci per compartir-ho, ara mateix jo tamè ho faig 😉

  7. Enric Moreno julio 30, 2015 a 1:19 pm #

    Aquests articles s’haurien d’esventar per radio, cadenes de tv, periodics per que els indecisos deixin de ser-ho.

  8. Javier agosto 3, 2015 a 7:14 am #

    Pero esta eminencia de no sé qué, que seguro que lo es, en este artículo habla algo técnico que no sea puramente político? Vaya patraña para engañar a la gente.

    • @LluisBanyoles agosto 3, 2015 a 8:57 am #

      Que tu nivel cultural-intelectual no dé para entender lo que dice el artículo no significa que sea una patraña.
      Patraña es lo que hay en tu cabeza…
      Y vergüenza es lo que no tienes. Si fueses consciente de tus limitaciones no harías el ridículo!

  9. Anónimo agosto 13, 2015 a 9:02 pm #

    des pues de tanta palabreria llega ala conclusion que hay que ponerse a la cola de los que quieren entrar en la union osea que si que estaremos fuera de la union europea aunque se use el euro digo yo los australiano tienen el dolar como moneda y eso no les hace norteamericano

    • Josep Lladonosa agosto 13, 2015 a 9:50 pm #

      Hola,
      Australia tiene su propio dólar, diferente al americano. Cotiza diferente, como el dólar de Canadá, que también es diferente.

  10. Juan septiembre 20, 2015 a 12:28 pm #

    no puedo por menos, que felicitaros, cuando consigais la independencia os librareis del borbón y la demás zarria que han hecho el R78, pero permitirme que sea muy pesimista, frente al futuro, para vosotros y para los demás, me da la impresión de que hay una enorme fuente de querellas, los paisos catalans, los españoles en Cataluña, etc..
    Vuestros políticos y los nuestros, usaran eso como excusa para mantenerse en el poder.
    Lo siento pero el futuro me parece pavoroso.

  11. joanlluis23 septiembre 20, 2015 a 10:46 pm #

    Reblogueó esto en El viatge d'Eneasy comentado:
    Un article que sembla cabdal per esvair els dubtes continus sobre la permanència o no d’un estat català independent dins l’Unió Europea. L’autor és un reconegut especialista que, a més, treballa d’assessor de la Reserva Federal nord-americana.

  12. apeo septiembre 20, 2015 a 10:51 pm #

    El artículo tiene una buena redacción, y quizá pueda engañar fácilmente a los no doctos en economía o teoría de juegos, pero alguien que conozca del tema rápidamente podrá percatarse de que en realidad carece de fundamento alguno.

    El sr. Galí basa todo su argumento en que no está en el interés de España o la UE el poner trabas a la reincorporación de una Cataluña hipotéticamente independiente, por ser esto contraproducente económicamente para los mismos, una vez la independencia se haya realizado. Esto sería cierto, si considerásemos la independencia de Cataluña como un hecho aislado e independiente.

    ¿Cuál es el problema de esta argumentación? Por un lado se ha de considerar como un hecho (que no creo que nadie se atreva a rebatir) que si Cataluña se escinde de España, España se verá perjudicada económicamente (en métricas per cápita) durante unos años por la introducción de ineficiencias en todos los procesos que se hicieran entre Cataluña y otras regiones (esto ocurriría en el lado de Cataluña también, por supuesto).

    Por otro lado, se ha de constatar también el importante hecho de que la catalana no es la única “cruzada independentista” de Europa, ni mucho menos. Existen numerosas regiones (País Vasco en España y Francia, el Tirol del Sur, Baviera, Escocia, Córcega, Flandes…) que, de salir bien la independencia catalana, se animarían rápidamente a pedir la suya, provocándose una reacción en cadena que sin duda alguna los estados europeos querrán evitar a toda costa.

    Es por ello que, si bien tiene sentido económico, considerando el hecho aislado, admitir a Cataluña en la UE lo más rápido posible, no tiene ningún sentido que esto se haga si se considera la reacción que esto pudiera provocar.

    Un caso similar que inevitablemente atrae las comparaciones con este es el reciente último rescate griego. En este caso, Tsipras/Varoufakis creyó que la UE iba a ceder y apoyarles en sus peticiones de rebaja de la deuda (porque tenían mucho sentido económico, considerando la situación griega como un hecho aislado!), pero la UE no lo hizo, muy probablemente porque temiera futuras reacciones en cadena de otros estados como el Portugués, Italiano o Español.

    • Josep septiembre 21, 2015 a 2:50 am #

      Hola,

      Hablando de economía (no soy economista):
      – Libre circulación de mercancías: España y Europa las primeras interesadas de que haya libre circulación de mercancías y sin aranceles en Cataluña.
      – Pensiones: Cataluña aporta más que lo que recibe en pensiones. En seguridad social también ingresa más.
      – Deuda: Sin negociaación, España se queda con el total de la deuda actual.
      Creo que en esta posición es a España a quien interesa negociar.

    • jordicatalacatala septiembre 21, 2015 a 5:28 pm #

      Lo siento, pero yo no veo manifestaciones de un millón de personas en Baviera, Flandes… Los únicos “problemas” son Escocia y Catalunya porque ni los vascos quieren serlo, se han dado cuenta que con el concierto se vive mejor.
      Entonces, si la UE no cede, Catalunya fuera y España quebrada…

  13. @lvadler septiembre 21, 2015 a 3:47 pm #

    Me encanta que presenten a Jordi Galí como “asesor de la reserva Federal” en vez de “profesor de la Universitat Pompeu Fabra”, que es su principal actividad actual. Claro que así suena pelín más local, ¿no? 😀

  14. Anna septiembre 21, 2015 a 6:17 pm #

    Me agustado las palabras de ese señor para entenderlo mejor es como un divorcio no querido por España pero un veneficio para los catalanes por la industria osea que si ganamos Catalunya la ue tendrán que negociar con Catalunya pues el gobierno español que baje su orgullo para llevarnos bien pk si no ban a perder pk estamos cansados de tantos recortes en todo y que devuelvan todo lo Robado

  15. Cristina septiembre 22, 2015 a 12:50 pm #

    “Muchos catalanes se preguntan si este nuevo escenario sería compatible con seguir disfrutando de las ventajas económicas asociadas a nuestra pertenencia a la Unión Europea (UE) y a la zona euro.

    Aunque, por definición, la capacidad soberana de un Estado abre la puerta a muchas alternativas, en el caso de Catalunya parece existir un amplio consenso social y político sobre la deseabilidad de continuar en la UE y de mantener el euro como moneda”

    ¿Está seguro de estas afirmaciones? Puede que haya consenso político para continuar en la UE, pero dudo mucho que haya consenso social. Cuando entramos en la UE muchos ganaderos tuvieron que matar sus vacas por que les limitaron el cupo de leche. Agricultores que cultivaban solo según conveniencia de la UE. Cuando entró el euro, un café con leche pasó de 100 pesetas a 1 e. Recordemos que 1 e son 166 ptas. El quilo de café, de 700 ptas 7 e. Por lo tanto mis 80000 ptas de sueldo tenian que convertirse en 800 e. Pues no ! Pasé a cobrar 500 e. Por lo tanto, todos perdimos poder adquisitvo. Europa? No gracias, ya hemos tenido suficiente.
    Como catalana independentista que soy, no tengo ningún interés en permanecer en la UE. Y a pie de calle, somos muchos que pensamos lo mismo.

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